Manejo

Nuestra forma de criar está basada en una selección de las yeguas futuras madres de la ganadería, con buen paso, trote y galope y en que los potros  viven  en libertad haciendo ejercicio desde que nacen, sin sobrepesos

El secreto de nuestro éxito creemos que está en el manejo que hacemos de nuestros potros.

En este punto  son fundamentales las personas que tratan con los animales, la paciencia y la dedicación que ponen en su trabajo. En nuestra Ganadería se trabaja “en otro tiempo” y le dedicamos, sobre todo a los potros jóvenes, todos los horas que necesiten, para que se confíen y nos acepten…..Actualmente contamos Angel Benítez como encargado del cuidado de la Ganadería y con Mieke Bastianen como responsable de la doma.

El lugar donde se encuentra la finca  denominada Cueva de la Torca y Paraje de la Nava en la Sierra de Cabra es un terreno con un gran porcentaje de afloramientos rocosos, con una extensión de apoximadamente 650 hectáreas, es un lugar privilegiado para la cria de ganado.

Del total de la finca,  200 hectáreas, tienen los machos, 300 tienen las hembras, hay un cercado de aproximadamente 30 Has que lo dedicamos al semental y es la sala de partos, este cercado se encuentra ubicado frente a la casa-cortijo precisamente para poder acceder mejor.

En este cercado vive el semental todo el año con una yegua, cuando llega la época de los partos, entre enero y mayo, una semana antes de que la yegua cumpla el periodo de preñez, la metemos en el cercado con el semental.

La paridera

“Una fría mañana de invierno cuando vas a revisar si la yegua ha parido, te la encuentras con su potrillo quizás aun mojado, lamiéndolo cariñosamente e incitándole a que mame, el semental esta cerca, donde no molesta, pero yo creo que vigilando que nadie vaya a atacar a su yegua y su cría. Para mi es de los momentos más emocionantes como ganadero, pues se juntan la ilusión de un potro nuevo, que piensas que será el mejor que hayas criado nunca y la estampa de la yegua con su cría y el semental vigilando.

El herraje

El potro y su madre permanecen en el cercado unos tres días, pasados los cuales se saca la yegua del cercado, se pela la cola y la cría del potrillo y le ponemos el hierro VB.

El encuentro con la manada

Ambos son devueltos a la manada de yeguas, donde se produce un fenómeno curioso y peligroso para el potrillo, todas las yeguas jóvenes o viejas quieren reconocer al nuevo miembro de la manada, su madre tiene miedo que alguna le haga daño e intenta protegerlo interponiéndose entre la cría y las demás yeguas, muchas veces entre este tira y afloja lo derriban, pero los potrillos son muy flexibles,  generalmente no ocurre nada y es incorporado a la manada como un nuevo miembro.

La cubrición

Las yeguas se vuelven a cubrir a partir de los 9 días cuando  entran en celo,  previamente ya he  pensado en qué semental creo que va a ir bien con esa yegua, he estudiado la genealogía, su físico, su carácter, su movimientos y pienso en el mejor caballo para mejorar las características de la yegua.

La libertad

Los potros  nacen entre enero y mayo y permanecen  en la manada donde conviven, juegan y aprenden a comer y a relacionarse con sus congéneres, cogiendo equilibrio mental  y físico que le será tan necesario cuando empiece la doma.

El destete

Cuando la hierba se seca sobre el mes de agosto, se produce el destete, momento de mucho estrés para yeguas, potros y para los que trabajamos en la ganadería.

El proceso es que se mete la yegua en el corral y se separa el potrillo, al que le ponemos el cabezón y lo vamos reuniendo con sus compañeros en dos lotes por edades. Pero los primeros días son terribles, los potrillos nerviosos por haber perdido su madre, la madre por haber perdido a su hijo y nosotros que entre tanto relincho y tantos nervios, intentamos darles de comer lo que nunca han comido, de beber donde nunca han bebido, en fin que pasamos días difíciles, pero pronto llega la calma y podemos empezar a manejarlos y dedicarle horas y horas, para que confíen en ti

Empezamos dejándole un cabestro largo para que se lo pisen y vayan aprendiendo a lo que es estar sujetos, hasta que llega el día en que los atamos al pesebre, al principio tiran, pero en un rato ya se quedan quietos y más o menos tranquilos, pues la comida está delante.

Así permanecen durante 30-45 días, hasta que se dejan poner y quitar el cabezón y ha llegado el momento de devolverlos a la manada.

El reencuentro

La integración de nuevo en la manada suele ser espectacular, pues ellos buscan desesperados a sus madres, ellas ya preñadas los reconocen pero no les hacen mucho caso y las demás yeguas los consideran desconocidos y no los dejan aproximarse a ellas y les atacan, nosotros aprovechamos para verlos moverse. Los buenos potros los ves pasajear, trotar, galopar y te vas haciendo una idea de sus movimientos. Permanecen en esta manada hasta Navidad.

Manejo de los potros

En este momento separamos los machos de las hembras,  estas permanecen en la manada, hasta su venta, o para siempre, si las que seleccionemos para futuras madres. Los machos nos los llevamos a otra finca donde están hasta finales de abril.

En este momento los medimos,  los probamos y en fin hacemos una primera valoración de ellos. Aquí se juntan con los machos de años anteriores, que bajamos de la sierra para volver a probarlos y a finales de abril vuelven a la sierra, donde permanecerán hasta cumplir los tres años, salvo los dos meses que los bajamos, como ya hemos dicho para probarlos.

En esta otra parte de la sierra extraordinariamente dura, donde tienen que salvar grandes desniveles conviven los machos de uno, dos y tres años. Donde además de hacerse fuertes , resistentes, maduran poco a poco tanto física como mentalmente. Consiguen equilibrio, los ligamentos, tendones y huesos se conforman  sin sobrepesos. Aprenden a relacionarse y el lenguaje corporal que les facilita la relación con los demás y con las personas.

La doma

  A los tres años los potros que no se han vendido, se bajan de la sierra, y empiezan su vida en el box y comienzan a domarse.

En este momento y de la mano de Mieke Bastianen experta jinete con una paciencia infinita, los maneja  primero muy suave, ennseñándoles a estar en el picadero, tolerar los arreos y comenzamos lo que se llama la doma, hacemos doma natural porque Mieke es experta en esta forma de tratar los caballos, en esta fase  se aprovecha lo que el caballo ha aprendido en su relación con los otros potros, hay que ganarse su confianza,  en la doma  se le pide que haga una serie de ejercicios, que los fortalecerá y los va preparando física y mentalmente para el dia que van a ser montados. Cuando llega ese momento se dejan montar con confianza en su jinete. Ya montado se sigue ejercitando, sin presionarlo en exceso y musculándolo adecuadamente, siempre pensando que tendrán una vida deportiva larga.

Selección de las potras

Las hembras que vamos a dejar para futuras madres, también las bajamos de la sierra y las probamos a los dos años y  además de tener un buen físico,  seleccionamos las que tienen un paso, trote y galope buenos o muy buenos».

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